

Real politikEn sólo seis años pasó, de ser un fenómeno de popularidad y una verdadera amenaza en el 2006 para la continuidad del primer gobierno encabezado por la derecha en nuestro país ó dicho de otro modo, pasó de ser “un peligro para México” a convertirse en un lastre para el futuro de la izquierda mexicana.
Aunque en su pasada editorial del domingo 15 de julio el influyente Diario Español El País, da como un hecho consumado que AMLO se ha convertido en un lastre para su partido, difiero un poco en lo que se refiere a su ubicación en el tiempo, pues veo este acontecimiento como un hecho futuro, aunque desafortunadamente inminente.
Antes de explicar las razones por las que estoy de acuerdo en la conceptualización sustentada por el diario español El País, considero fundamental en primer lugar reconocer, que no se podría haber llegado tan pronto al lugar que hoy ocupa la izquierda en el sistema de equilibrios del poder en México, sin la aportación de dos notables figuras: Cárdenas y López Obrador.
El largo camino iniciado desde hace 24 años por su primer caudillo el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas a la cabeza del Frente Democrático Nacional, que tras la discutida elección presidencial de 1988 derivó en el surgimiento del PRD, partido del cual la mitad de su existencia fue su líder moral, pero que en el año 2000 fue desplazado de su liderazgo por el entonces Jefe de Gobierno del D.F. Andrés Manuel López obrador.
En solo dos décadas, este partido relativamente joven ha disputado en 4 ocasiones la Presidencia de la República, en dos de las cuales, en el 2006 y 2012 ha estado muy cerca de ganarla. No obstante gobierna el D.F desde hace quince años, los votantes capitalinos acaban de ratificarlo hasta el 2018 y en este momento también es gobierno en cinco estados más.
Si lo anterior fuera poco, en estas últimas elecciones federales aunque a su candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador no le fue bien, a su partido y a la izquierda mexicana les fue estupendamente bien, para decirlo en breve, el PRD ya es la segunda fuerza política no solo en la Cámara de Diputados sino en el plano nacional. ¡Vaya logro para un partido tan joven! comparado con los 73 años del PAN y los 83 del PRI.
Es decir, mucho espacio ha ganado la izquierda mexicana en un lapso tan corto y su futuro es bastante promisorio, incluso no dudo que en un futuro ya no lejano, pueda ocupar la Presidencia de la República, pero eso dependerá en mucho de la forma en que AMLO procese su derrota.
Es mucho lo que el PRD ha logrado gracias al empuje e hiper activismo político de AMLO, sin embargo ha llegado la hora como escribió León Krauze hace dos semanas, de “liberar a la izquierda mexicana de los grilletes que implica su personalísima persecución del poder”.
Estoy completamente de acuerdo en su derecho como ciudadano y como candidato presidencial a impugnar el resultado, pero también considero que se encuentra obligado a realizar un exhaustivo examen de conciencia política en la más íntima intimidad, primero para admitir ante sí mismo que nuevamente perdió y ahora de una manera más contundente que en el 2006, para que pronto pueda salir, ver de frente a sus seguidores y decretar el fin de las hostilidades, para así cesar ya los enconos enmascarados en el velo de la “indignación”.
Urge serenar al país. Ya de por sí llevamos años sumergidos en una clima de violencia a consecuencia de la infructuosa lucha del gobierno contra la delincuencia organizada, clima que por cierto que cada vez se extiende más y más por todos los rincones de la geografía mexicana.
¿No ya están las cosas de por sí bastante mal, como para sumarle a la violencia criminal, la violencia política que con su resistencia AMLO indirectamente fomenta?
Sus propios allegados, expertos en cuestiones electorales como es el caso del gobernador electo de Tabasco Arturo Núñez Jiménez, han aceptado públicamente que es sumamente improbable que prospere su impugnación en el Tribunal Electoral, por lo tanto la lucha de AMLO en realidad solo es propaganda, para sentar las bases de su verdadero objetivo: el 2018.
Al igual que su antecesor y fundador del PRD Cuauhtémoc Cárdenas pretende buscar por tercera ocasión la Presidencia de la República ¡Seamos claros por favor!
Sin duda como figura moral AMLO todavía puede sumarle al PRD, pero una vez que haya aceptado despojarse de la investidura de candidato y de aceptar que es real su declive político, por lo tanto ha llegado la hora del retiro.
No entenderlo así, sólo logrará que se cumpla la profecía de “El País”, que bloquee el natural crecimiento del PRD a partir de una lucha interna para someter a los nuevos liderazgos que ya están en la puerta a la espera de tomar la estafeta y que AMLO se convierta tarde o temprano en un lastre para la izquierda mexicana…
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